15.3.12

Risotto de champignones

Buenas tardes lectores. En el día de hoy voy a enseñarles una receta un poco más compleja de lo normal pero está buenísima si el objetivo es agasajar a alguien que lo merece.
Hace unos días tuve el desafío de tener que cocinarle a mi chico (el cual estudió gastronomía) a quien quería sorprender con mis skills y se me ocurrió que algo tan delicioso como un risotto lo iba a hacer feliz. Obvio que lo logré.
En otras noticias, me gustaría contarles que recientemente decidí que voy a estudiar cocina! mi madre no está nada de acuerdo y la verdad no se cómo mierda voy a pagar la facultad, pero les prometo que a medida que vaya pasando este año, van a tener el gusto de poder cocinar muchas de las cosas que a mi me vayan enseñando, así que el blog va a estar bastante más completito.
Ahora sí vamos a lo que nos compete.

Ingredientes (para 3 personas)
1 1/2 tazas de arroz doble carolina
1 cebolla mediana
1 puerro
1 cebolla de verdeo
1/2 berenjena
1/2 morrón verde
1 bandejita de champignones frescos
1/3 de pote de crema de leche
50 gramos de manteca apróx.
1/2 taza de vino blanco
pimienta, sal, nuez moscada, queso rallado c/n
aceite 2 cdas
4 o 5 tazas de caldo

El primer paso consiste en realizar el caldo. Como no teníamos mucho tiempo usamos unos cubitos y un saborizante de hongos que la verdad está bastante piola. Lo recomendable es que hagan el caldo ustedes mismos: le piden al verdulero que les de una bolsita con los ingredientes para hacerlo, que es algo así como puerros, cebolla de verdeo, cebolla, zapallitos, papa, batata, calabaza, perejil, zanahoria (si la rallan es un golazo) y apio. Eso lo colocan todo junto en una olla con agua a hervir con un poco de sal, lo dejan una hora, hora y media y listo. No solo se puede hacer un montón para guardar en la heladera/freezer sino que también se puede colar y las verduras reutilizarlas para un nuevo caldo.
Mientras se hace el caldo, el cual debe estar bien caliente cuando lo vayamos utilizando, cortamos las cebollas, el puerro y el morrón en brunoise (si no lo leyeron previamente en el blog, esto significa cortarlo bien chiquitito en cubitos) y la berenjena en daditos. Lo colocamos en una sartén caliente con manteca, aceite, una pizca de sal y lo dejamos rehogar. Mientras tanto limpiamos los champignones, los cortamos en cuartos y los agregamos a la preparación.
Cuando las verduras se encuentran blanditas, agregamos el arroz y el vino.
Durante todo el proceso de cocción del arroz debemos estar al lado mimándolo, revolviéndolo y evitando que se pegue.
Cuando el vino haya evaporado casi del todo, procederemos a realizar una de las partes claves del risotto: el agregado del caldo. Esto debe ser muy lento y con un cucharón, revolviendo constantemente, constatando que sea el momento correcto para agregarle mas (cuando con la cuchara tocamos el fondo de la sartén y el "caminito" que se hace no se cierra con el agua) y dándole mucho amor. A medida que vaya pasando el tiempo, el arroz comenzará a soltar su almidón y generando una cremosidad increíble.
Cuando el arroz esté listo, lo que implica que esté bien cremoso pero firme, corregimos de sal, pimienta, nuez moscada y se retira del fuego. En este momento se realiza la segunda parte clave del risotto: Montarlo.
Montarlo implica agregarle manteca fría, yo le suelo agregar unas 3 cucharadas, y revolverlo para que se integre. Luego agregamos la crema, lo ponemos en el fuego nuevamente durante unos segundos para que se caliente y la crema se evapore un poco. Servimos, con bastante queso rallado (podemos ponerle dentro del risotto también) y pimienta molida por encima.
Eso es todo! El risotto tiene infinidad de variantes e ingredientes posibles. Experimenten, prueben combinaciones exóticas, les recomiendo ponerle, entre otros, pollo, azafrán, mariscos, otro tipo de hongos, terminarlo con rúcula fresca, el límite es la propia imaginación.
Mi deseo para ustedes es que conviden a un ser querido con esta receta, es realmente deliciosa y a mi me gusta mucho hacérsela también a mis amiguis en las noches de invierno.

Espero que lo hagan y lo disfruten.
Saludos,
A.

4.3.12

Zapallitos rellenos

Holi! abandoné el blog por muchísimo tiempo porque estuve cocinando cosas bastante cabeza y me daba vergüenza postear eso.
Hoy me encuentro escribiendo desde la ciudad de La Plata a la cual nos vinimos de vacaciones con mi amiga Male. Caímos en la casa de un muchacho quien abrió las puertas de su cocina para permitirme realizar esta receta por vez primera, y la verdad que fue un éxito total.

Ingredientes (para 3 personas)
6 zapallitos de tamaño mediano
1 taza de arroz
1 cebolla de verdeo
1 puerro
1 cebolla común
1/2 morrón amarillo
1 pote pequeño de crema
1 quesabores de muzzarella y parmesano
manteca c/n
sal y pimienta a gusto.


Esta receta consiste de varios pasos, pero todos sencillísimos así que espero que puedan lograrlo.

En primer lugar, prendemos el horno a una temperatura media y lo dejamos precalentando. A continuación, ponemos una olla de tamaño mediano con agua caliente y un puñadito de sal gruesa en una hornalla a hervir, en esta olla blanquearemos los zapallitos ahuecados para luego rellenarlos. En otra cacerolita, colocamos la taza de arroz con dos tazas y media de agua a temperatura canilla, y sal. La ponemos en la hornalla con el fuego bajo.
En esta instancia, procederemos a cortar las verduras, la cebolla, la cebolla de verdeo, el puerro y el morrón lo más chiquitito posible. Para limpiar la cebolla de verdeo y el puerro, primero cortamos las puntas feas de la parte verde, luego hacemos dos tajos a lo largo de la verdura perpendiculares entre sí, y, finalmente, los ponemos bajo el agua de la canilla hasta sacar toda la tierrita. De esta manera también se facilita el momento de cortar las verdu en pedacitos lo mas pequeños posible.
Una vez cortadas todas las verduras, colocamos una sartén (en lo posible con los bordes altos) a calentar con tres cucharadas de manteca. Cuando esté derretida, agregamos las verduras, revolviendo para que en ningún momento se queme. Salar (para que las verduras suden) y dejar rehogar.
Mientras tanto, nos dedicamos a ahuecar los zapallitos. Esto se debe hacer con mucho cuidado para no romperlos. La técnica más sencilla es cortando la "tapa" de cada uno de ellos, luego haciendo un círculo con un cuchillo a unos milímetros de la cáscara y retirando toda la pulpa con ayuda de una cuchara. Esto debemos luego cortarlo en pedacitos pequeños y tirarlo al rehogado que habíamos realizado previamente. Colocamos los zapallitos ahuecados en el agua hirviendo. Este proceso dura aproximadamente 5 min o hasta que cuando introduzcamos un cuchillo en la cáscara del zapallito y esté blando pero todavía un poco firme. Colocarlos boca abajo sobre un repasador limpio.
Para este momento, todo el agua del arroz debería estar casi agotada, teóricamente y, dependiendo de las condiciones de cada cocina, el arroz debería estar en su punto al momento en el que el agua evapore del todo. Igual, lo ideal es ir probándolo cuando esté llegando a este punto para, poner mas agua si es necesario o colar antes que el agua evapore toda.
Terminada la cocción del arroz, las verduras deberían estar todas blanditas, transparentes las cebollas y super ricas. Este es el momento de corregir de sal y pimienta y agregar el arroz (colado de ser necesario) a la sartén, agregando a su vez aproximadamente un tercio del pote de crema y la mitad del envase de quesabores. Corregimos nuevamente de sal y pimienta y esperamos a que hierva la crema, el queso derrita y esté toda la preparación bien aglutinada.
Con una cuchara y mucho cuidado ponemos el relleno dentro de los zapallitos y espolvoreamos por encima con lo que quedó del queso. Finalmente, metemos los zapallitos en una placa en el horno y los sacamos cuando el queso esté bien derretido.


Eso es todo. Esta vez es una receta con más pasos que las anteriores, pero es demasiado rica y deben probarla. Ayer me bautizaron "La Messi de los zapallitos rellenos".

Espero que lo hagan y lo disfruten.
Saludos,
A.